DICCIONARIO JÁZARO, DE PAVIC
"Diccionario jázaro es considerada por la crítica como la primera novela del siglo XXI debido a la misteriosa originalidad que derrocha en cualquier detalle. Para empezar, el libro es polifónico e inclasificable: se puede hablar de una colección de cuentos, de una novela romántica o histórica, o también puede ser visto como un libro de sueños o incluso cabalista. Además, se consigue en ejemplar Masculino y Femenino, cuya diferencia, al igual que los sexos, radica en una frase pequeña aunque fundamental. El volumen (ya sea Masculino o Femenino) está compuesto por un instructivo para leer el Diccionario jázaro, tres libros marcados con tres colores distintos (Rojo, para el libro Cristiano; Verde, para el libro Musulmán; y Amarillo, para el libro Judío), cada uno con sus propias reglas y demonios, así como dos apéndices en los que se termina de descifrar el terrible e impactante misterio. Y ya que está construido a la manera de los diccionarios, puede ser leído en cualquier orden: de principio a fin, de atrás hacia delante, circularmente, en diagonal o incluso perdiéndose en su interior como si fuera el follaje de un denso bosque y “abrir un sendero” orientándose con lunas, cruces y estrellas".
http://lecturasdelreymono.blogspot.com/2009/11/diccionario-jazaro-de-milorad-pavic.html
LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO, DE PEREC
"Un resumen de esta novela, uhmm, dejadme pensar: difícil. Son 1000 en una. A través de la alegoría que representa el puzzle, omnipresente en toda la novela y punto conductor de ella; se cuenta la historia de un edificio de París, de la vida que ha habido en cada una de sus habitaciones a través del paso del tiempo. Así nacen cientos de historias, cortas o largas, que nacen del recorrido minucioso y cadente de los plantas, los pisos, las habitaciones: se remueven los fantasmas de los que han vivido y las vidas de las que las pueblan".
http://wineruda.blogsome.com/2005/11/29/la-vida-instrucciones-de-uso-de-georges-perec/
SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO, DE CALVINO
"En este libro un Lector comienza a leer la última novela de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero, cuando un error de encuadernación no le permite continuar. La búsqueda del ejemplar correcto lo conduce a Fuera del poblado de Malbork, que también empieza una Lectora, Ludmilla. Así, una serie consecutiva de accidentes los lleva a descubrir fragmentos de diez historias diferentes, que no llegan a finalizar. En este proceso, el Lector descubre una red de falsificación liderada por un hombre enamorado de Ludmilla, en la que él se había interesado. Luego, junto con otros lectores, descubren diferentes formas de goce de la lectura que el falsificador había intentado frustrar.
El libro se divide en capítulos en los que se desarrolla paralelamente la historia del Lector y Ludmilla, y por otra parte, la exposición de los fragmentos de las novelas con los que tiene su encuentro. La búsqueda para encontrar el desenlace de las historias es el motor de desarrollo de este relato. Encontramos en esta obra como los universos de escritor, lector y artista se tejen alrededor del libro".
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RAYUELA, DE CORTÁZAR
"La rayuela constituye, como muchos otros juegos, un pequeño enigma etnológico para los estudiosos, que no se han puesto todavía de acuerdo sobre sus orígenes y le han atribuido, como a los naipes, significados míticos, mágicos, religiosos, cabalísticos, etc., relacionándola con los progresos del alma, con ceremonias y ritos de pasaje, con el laberinto y la espiral, etcétera. En la Rayuela, el 1er casillero, representa la niñez, el 2do, la juventud y el 3ero, la vejez. En el 4to y el 5to, debemos darnos vuelta para mirar el recorrido, el mismo que nos elevara al cielo. Lo que plantea Cortázar, es que si uno tira la piedra, nunca sabremos en qué casillero caerá, pero lo que sí es seguro, es que estos caminos pueden cambiar de la noche a la mañana, solamente hay que buscar el cielo propio, el «corazón del alcaucil»".
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lunes, 9 de mayo de 2011
¿Qué hay de bueno y de malo en la no linealidad? (IV)
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domingo, 8 de mayo de 2011
¿Qué hay de bueno y de malo en la no linealidad? (III)
Como prometí en el post anterior, quería hacer un breve pero espero que útil repaso por las muestras de no linealidad que se han registrado en la literatura, especialmente la de habla hispana. Para ello tomaremos como base un interesante ensayo escrito por una profesora de la Universidad de Valladolid, Teresa Gómez Trueba.
En esa publicación titulada 'Creación literaria en la red: De la narrativa posmoderna a la hiperficción', la investigadora pone el foco en dos conceptos que estamos viendo en la asignatura de Narrativa Digital: la autoría múltiple y la no linealidad. En primer lugar, nos acercaremos al segundo de ellos, por ser el que marca una diferencia radical con el tipo de relatos al que hemos tenido acceso mayoritariamente.
Como habíamos empezado a comentar, la no linealidad no tiene por qué encadenarse a internet como un perro peligroso a su amo. De hecho, Gómez Trueba, en su condición de experta filóloga, nos recuerda que la ruptura de la linealidad ya había sido practicada en la era de Gutenberg. Como ejemplos patrios, la profesora menciona dos de singular valor, cuyo argumento queremos rescatar para ilustrar de manera más evidente el rasgo de hipertextualidad que hay en ellos.
EL NOVELISTA, DE GÓMEZ DE LA SERNA
"A lo largo de El novelista, su personaje principal repasa la ambigüedad, la esencia y el dolor que le supone su oficio. Teje su relato a partir del propio quehacer narrativo —los siete capítulos de su novela Pueblo de Adobes, la redacción de La moribunda…—, y completa una saga empapada de ensueños. En la esperanza de completar un buen relato, Castilla manipula tramas providenciales y charla con sus propios personajes. Busca detalles que contribuyan a aumentar la originalidad de sus escritos. Después de tantos ejercicios imaginativos, incluso se permite citar capítulos de sus obras, que se entreveran en la novela como si Gómez de la Serna —el supremo titiritero, oculto tras el telón— fuese remendando vagas correspondencias."
http://www.guzmanurrero.es/index.php/Libros/qel-novelistaq-de-ramon-gomez-de-la-serna.html
JUEGO DE CARTAS, DE MAX AUB
"El libro de Max Aub está integrado por ciento ocho naipes, a cuyo dorso van escritos otros tantos textos, en los que los firmantes hablan de Máximo Ballesteros, personaje recientemente fallecido. En algunas de estas cartas su muerte es considerada como un suicidio, en otras se sospecha de la esposa del difunto, en otra el médico certifica que Máximo ha muerto de una trombosis coronaria. Evidentemente, nos hallamos ante un texto potencial, susceptible de múltiples lecturas. Las cartas naturalmente exigen del lector, o mejor dicho del jugador, un trabajo cooperativo. Nos encontramos ante un paradigma de obra abierta, en la que el autor recurre a la presentación desordenada de los elementos que la constituyen y ofrece a los lectores la posibilidad de interpretaciones diversas del texto."
Teresa Gómez Trueba
Más allá de estas muestras nacionales, el artículo también menciona otros ejemplos más canónicos que no queremos omitir. Los rescataremos en dos mensajes para que sea más digerible y al final daremos nuestra visión de estos fenómenos precursores.
FINNEGANS WAKE, DE JOYCE
"El libro trata, de una manera poco ortodoxa, sobre la familia Earwicker, compuesta por el padre HCE, la madre ALP, y sus dos hijos Shem the Penman, Shaun the Post, e Issy. Siguiendo un rumbo sin especificar sobre HCE, en una narrativa onírica que no es lineal,[8] el libro sigue a su esposa en su empeño por exonerarlo con una carta, a su hijo tratando de reemplazarlo, el ascenso de Shaun a la prominencia, y traza un monólogo final por parte ALP a la llegada del amanecer. La primera frase del texto es un fragmento que continúa la línea inconclusa del final, definiendo la obra como un ciclo interminable".
Wikipedia
EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN
"Borges introduce la idea de historias que poseen múltiples finales dependiendo de los distintos caminos que los protagonistas toman. Pero va más allá y no revela que el universo entero, como los laberintos y el ajedrez, no es sólo el resultado de decisiones anteriores que en otros universos realmente suceden".
Wikipedia
"La narración, el esquema temporal, se consolida en típicas cajas chinas. La caja más grande es la realidad histórica que encierra la declaración de Yu Tsun. A su vez ésta se abre a la pesquisa del narrador del relato que encierra la ficción de Yu Tsun y el mensaje a enviar. A su vez ésta se abre a la realidad fantástica de Albert y T'sui Pen y el famoso 'jardín de senderos que se bifurcan' que, después de todo, están dentro del relato de Borges dentro de un libro del mismo título".
Laura Leo de Belmont
En esa publicación titulada 'Creación literaria en la red: De la narrativa posmoderna a la hiperficción', la investigadora pone el foco en dos conceptos que estamos viendo en la asignatura de Narrativa Digital: la autoría múltiple y la no linealidad. En primer lugar, nos acercaremos al segundo de ellos, por ser el que marca una diferencia radical con el tipo de relatos al que hemos tenido acceso mayoritariamente.
Como habíamos empezado a comentar, la no linealidad no tiene por qué encadenarse a internet como un perro peligroso a su amo. De hecho, Gómez Trueba, en su condición de experta filóloga, nos recuerda que la ruptura de la linealidad ya había sido practicada en la era de Gutenberg. Como ejemplos patrios, la profesora menciona dos de singular valor, cuyo argumento queremos rescatar para ilustrar de manera más evidente el rasgo de hipertextualidad que hay en ellos.
EL NOVELISTA, DE GÓMEZ DE LA SERNA
"A lo largo de El novelista, su personaje principal repasa la ambigüedad, la esencia y el dolor que le supone su oficio. Teje su relato a partir del propio quehacer narrativo —los siete capítulos de su novela Pueblo de Adobes, la redacción de La moribunda…—, y completa una saga empapada de ensueños. En la esperanza de completar un buen relato, Castilla manipula tramas providenciales y charla con sus propios personajes. Busca detalles que contribuyan a aumentar la originalidad de sus escritos. Después de tantos ejercicios imaginativos, incluso se permite citar capítulos de sus obras, que se entreveran en la novela como si Gómez de la Serna —el supremo titiritero, oculto tras el telón— fuese remendando vagas correspondencias."
http://www.guzmanurrero.es/index.php/Libros/qel-novelistaq-de-ramon-gomez-de-la-serna.html
JUEGO DE CARTAS, DE MAX AUB
"El libro de Max Aub está integrado por ciento ocho naipes, a cuyo dorso van escritos otros tantos textos, en los que los firmantes hablan de Máximo Ballesteros, personaje recientemente fallecido. En algunas de estas cartas su muerte es considerada como un suicidio, en otras se sospecha de la esposa del difunto, en otra el médico certifica que Máximo ha muerto de una trombosis coronaria. Evidentemente, nos hallamos ante un texto potencial, susceptible de múltiples lecturas. Las cartas naturalmente exigen del lector, o mejor dicho del jugador, un trabajo cooperativo. Nos encontramos ante un paradigma de obra abierta, en la que el autor recurre a la presentación desordenada de los elementos que la constituyen y ofrece a los lectores la posibilidad de interpretaciones diversas del texto."
Teresa Gómez Trueba
Más allá de estas muestras nacionales, el artículo también menciona otros ejemplos más canónicos que no queremos omitir. Los rescataremos en dos mensajes para que sea más digerible y al final daremos nuestra visión de estos fenómenos precursores.
FINNEGANS WAKE, DE JOYCE
"El libro trata, de una manera poco ortodoxa, sobre la familia Earwicker, compuesta por el padre HCE, la madre ALP, y sus dos hijos Shem the Penman, Shaun the Post, e Issy. Siguiendo un rumbo sin especificar sobre HCE, en una narrativa onírica que no es lineal,[8] el libro sigue a su esposa en su empeño por exonerarlo con una carta, a su hijo tratando de reemplazarlo, el ascenso de Shaun a la prominencia, y traza un monólogo final por parte ALP a la llegada del amanecer. La primera frase del texto es un fragmento que continúa la línea inconclusa del final, definiendo la obra como un ciclo interminable".
Wikipedia
EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN
"Borges introduce la idea de historias que poseen múltiples finales dependiendo de los distintos caminos que los protagonistas toman. Pero va más allá y no revela que el universo entero, como los laberintos y el ajedrez, no es sólo el resultado de decisiones anteriores que en otros universos realmente suceden".
Wikipedia
"La narración, el esquema temporal, se consolida en típicas cajas chinas. La caja más grande es la realidad histórica que encierra la declaración de Yu Tsun. A su vez ésta se abre a la pesquisa del narrador del relato que encierra la ficción de Yu Tsun y el mensaje a enviar. A su vez ésta se abre a la realidad fantástica de Albert y T'sui Pen y el famoso 'jardín de senderos que se bifurcan' que, después de todo, están dentro del relato de Borges dentro de un libro del mismo título".
Laura Leo de Belmont
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miércoles, 4 de mayo de 2011
¿Qué hay de bueno y de malo en la no linealidad? (II)
Ayer, en la reunión grupal que tuve con mis compañeros de Fantasía, emergió la duda de qué considerábamos por no lineal. Si la facultad de que la historia del relato se ramifique en subhistorias y éstas a su vez en más y más infinitas posibilidades o si, en cambio, también entendíamos por no lineal el hecho de que un relato aparentemente lineal, como el que hemos empezado a delinear y basado en la historia, aún por construir, de una mujer que no responde a los tópicos construídos sobre su género, ofrezca al futuro lector o lectora la potestad de elegir diferentes alternativas dentro de una trama a priori cerrada. Bien, la cuestión puede parecer un poco enrevesada (y eso que no hemos hecho nada más que empezar) pero viene a cuento porque de nuestro relato grupal se espera una posible aplicación de los conocimientos que estamos adquiriendo en esta asignatura.
A decir verdad, por no linealidad podemos entender muchas cosas, pero lo que no es menos cierto es que seremos no lineales en la medida en que combatamos los esquemas tradicionales que nos han enseñado desde pequeños. Me explico. Aceptando que la linealidad esconde, en cierta medida, una imposición rígida del modo de ver de la entidad o persona que hace uso de ella (por ejemplo, el hecho de tener que seguir un libro de texto que marca una sucesión cronológica de los acontecimientos, aunque, por otra parte, también tengo que decir que eso facilita, cuando somos estudiantes, cierta organización de los contenidos de una asignatura), lo contrario, esto es, la no linealidad sería liberar al documento de una atadura preestablecida (ya sea cronológica, temática, etc...) y dar a su destinatario al que nos dirigimos la potestad de elegir las rutas que quiera explorar.
Trasladando esto al germen de nuestro trabajo, el hecho de que partamos de una historia con un principio y un final no determina que sea lineal. En post anteriores hablé, por ejemplo, de la película 'Incendies', que, a pesar de que se asienta sobre una historia cerrada, la de una madre y sus hijos, alcanza una cierta no linealidad al desarrollar la trama mediante saltos alternativos en las diferentes caras de una misma historia y abriendo su curso a diferentes perspectivas que juegan su parte en la evolución de los acontecimientos.
En definitiva, la no linealidad tiene más que ver con el trazado de los distintos itinerarios que suelen manifestarse desordenada y espontáneamente entre los diversos aspectos de nuestra realidad y la búsqueda consciente de los nexos, fusiones y asociaciones que existen entre los innumerables factores que nos condicionan. Volvemos, por tanto, otra vez, a aquellos principios que vimos en la película de Benjamin Button. Por supuesto, la no linealidad puede ser trasladada a nuestra forma de actuar, seamos docentes, periodistas, escritores o psicólogos. De un modo más gráfico, la no linealidad vendría a ser como la imagen dibujada por un caleidoscopio, pero con rutas que no estuvieran prefijadas por el reflejo de los diferentes rastros pictóricos.
Por todo esto que digo, considero que, aunque empecemos por lo que a primera vista podría ser estimado como un relato lineal, una vez que lo escribamos podremos extenderlo y representarlo de una forma más fiel a la no linealidad que buscamos. Todo dependerá de las posibles e imposibles relaciones que proyectemos en nuestra imaginación.
Mi próximo mensaje tratará de ver cómo han sido tratadas la hipertextualidad y la no linealidad en la literatura. Sólo dejo una sugerencia cultural más que ha venido a mí a través de un artículo de Teresa Gómez Trueba del que hablaré en la siguiente entrega de este blog: 'Juegos de cartas' de Max Aub.
"El libro de Max Aub está integrado por ciento ocho naipes, a cuyo dorso van escritos otros tantos textos, en los que los firmantes hablan de Máximo Ballesteros, personaje recientemente fallecido. En algunas de estas cartas su muerte es considerada como un suicidio, en otras se sospecha de la esposa del difunto, en otra el médico certifica que Máximo ha muerto de una trombosis coronaria. Evidentemente, nos hallamos ante un texto potencial, susceptible de múltiples lecturas. Las cartas naturalmente exigen del lector, o mejor dicho del jugador, un trabajo cooperativo. Nos encontramos ante un paradigma de obra abierta, en la que el autor recurre a la presentación desordenada de los elementos que la constituyen y ofrece a los lectores la posibilidad de interpretaciones diversas del texto".
A decir verdad, por no linealidad podemos entender muchas cosas, pero lo que no es menos cierto es que seremos no lineales en la medida en que combatamos los esquemas tradicionales que nos han enseñado desde pequeños. Me explico. Aceptando que la linealidad esconde, en cierta medida, una imposición rígida del modo de ver de la entidad o persona que hace uso de ella (por ejemplo, el hecho de tener que seguir un libro de texto que marca una sucesión cronológica de los acontecimientos, aunque, por otra parte, también tengo que decir que eso facilita, cuando somos estudiantes, cierta organización de los contenidos de una asignatura), lo contrario, esto es, la no linealidad sería liberar al documento de una atadura preestablecida (ya sea cronológica, temática, etc...) y dar a su destinatario al que nos dirigimos la potestad de elegir las rutas que quiera explorar.
Trasladando esto al germen de nuestro trabajo, el hecho de que partamos de una historia con un principio y un final no determina que sea lineal. En post anteriores hablé, por ejemplo, de la película 'Incendies', que, a pesar de que se asienta sobre una historia cerrada, la de una madre y sus hijos, alcanza una cierta no linealidad al desarrollar la trama mediante saltos alternativos en las diferentes caras de una misma historia y abriendo su curso a diferentes perspectivas que juegan su parte en la evolución de los acontecimientos.
En definitiva, la no linealidad tiene más que ver con el trazado de los distintos itinerarios que suelen manifestarse desordenada y espontáneamente entre los diversos aspectos de nuestra realidad y la búsqueda consciente de los nexos, fusiones y asociaciones que existen entre los innumerables factores que nos condicionan. Volvemos, por tanto, otra vez, a aquellos principios que vimos en la película de Benjamin Button. Por supuesto, la no linealidad puede ser trasladada a nuestra forma de actuar, seamos docentes, periodistas, escritores o psicólogos. De un modo más gráfico, la no linealidad vendría a ser como la imagen dibujada por un caleidoscopio, pero con rutas que no estuvieran prefijadas por el reflejo de los diferentes rastros pictóricos.
Por todo esto que digo, considero que, aunque empecemos por lo que a primera vista podría ser estimado como un relato lineal, una vez que lo escribamos podremos extenderlo y representarlo de una forma más fiel a la no linealidad que buscamos. Todo dependerá de las posibles e imposibles relaciones que proyectemos en nuestra imaginación.
Mi próximo mensaje tratará de ver cómo han sido tratadas la hipertextualidad y la no linealidad en la literatura. Sólo dejo una sugerencia cultural más que ha venido a mí a través de un artículo de Teresa Gómez Trueba del que hablaré en la siguiente entrega de este blog: 'Juegos de cartas' de Max Aub.
"El libro de Max Aub está integrado por ciento ocho naipes, a cuyo dorso van escritos otros tantos textos, en los que los firmantes hablan de Máximo Ballesteros, personaje recientemente fallecido. En algunas de estas cartas su muerte es considerada como un suicidio, en otras se sospecha de la esposa del difunto, en otra el médico certifica que Máximo ha muerto de una trombosis coronaria. Evidentemente, nos hallamos ante un texto potencial, susceptible de múltiples lecturas. Las cartas naturalmente exigen del lector, o mejor dicho del jugador, un trabajo cooperativo. Nos encontramos ante un paradigma de obra abierta, en la que el autor recurre a la presentación desordenada de los elementos que la constituyen y ofrece a los lectores la posibilidad de interpretaciones diversas del texto".
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lunes, 2 de mayo de 2011
¿Qué hay de bueno y de malo en la no linealidad? (I)
Inauguro mi primer post temático sobre la no linealidad con una reflexión personal que me ha surgido al hilo de lo que venimos hablando en los últimos chats. Mi cuestión es: ¿Es la no linealidad revolucionaria? A primera vista, podría parecer una pregunta perogrullesca, de respuesta tan evidente que resulta innecesaria, pero, en mi opinión, hay aspectos en la no linealidad que no son del todo excepcionales.
Un ejemplo, a nuestro modo de ver, claro. Pinchemos en él:
http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/pentagonal/
Como se puede comprobar, en esta hiperficción titulada 'Pentagonal: incluidos tú y yo', de Carlos Labbé, un recorte de prensa sirve de canalizador de diferentes recorridos narrativos, cada uno representado por una palabra distinta inserta en la enigmática noticia en cuestión. A partir de ahí, el receptor -que, recordemos, en los relatos no lineales juega un papel mucho más decisivo al poder escoger su itinerario dentro de la historia, lo que diluye el distanciamiento tan prominente que existía anteriormente entre el E y el R de una obra- puede ir trazando su camino a lo largo del relato de acuerdo con las decisiones que tome en cada momento.
Esta característica en concreto -la posibilidad de elegir el modo en que se desarrolla el proceso de recepción- sí nos parece algo nuevo y ciertamente diferente con respecto a la linealidad a la que hemos estado sujetos, ya fuera a través de un libro de texto, de una película o de una novela al uso. Como se dijo en el último chat, la no linealidad permite que se pueda acceder a un saber o a una historia determinada de una forma más asociativa, tal y como funciona nuestra mente, que permanentemente está estableciendo relaciones, formando ideas relacionadas con otros esquemas anteriores y respondiendo a nuevas interacciones entre aquello que conocemos y lo que no conocemos pero está íntimamente vinculado. Sin embargo, sin ánimo de convertirme en 'abogado del diablo', coincido con mi compañero Pepe en que la no linealidad, por muy abierta que sea la experiencia que se consigue en el usuario, sigue adoleciendo del problema ideológico de la autoría, es decir, que detrás de todo el artificio siempre habrá una mente pensante que mueva los hilos del relato no lineal para hacer que éste funcione. Y esa, leve o no, presencia del autor nos hace dudar de si la no linealidad no será una suerte de collar distinto para el mismo perro de siempre, el que suelta en un momento dado el dueño y propietario, que lo educa o amaestra a la conveniencia de su forma de pensar.
Cuando leo un relato como el que he adjuntado al comienzo de este mensaje, tengo la sensación de que, aunque pueda describir mi propia ruta, estoy navegando en un océano preestablecido, por tanto mi interpretación de los hechos no puede ser enteramente mía, siempre hay detrás una construcción que ha sido levantada por 'otro'.
No quiero demonizar con esta reflexión algunas de las esencias de la no linealidad, pero, desde mi punto de vista, es conveniente pensar en si la ruptura con la linealidad verdaderamente se asienta en una ideología distinta, favorecedora de múltiples perspectivas y formas de entender la realidad o la ficción, o si, en cambio, procede siempre y en último lugar de la ideología particular de la mente creadora del relato.
En definitiva, lo revolucionario, en este caso, sería que el receptor pudiese sumar su ideología, su ideario, su pensamiento, a la estructura no lineal de un relato y no tanto el hecho de que pueda seleccionar entre una panoplia de opciones fijadas de antemano. Después de todo, la tecnología ya permite, desde hace tiempo, que podamos ejercer de emirecs.
Un ejemplo, a nuestro modo de ver, claro. Pinchemos en él:
http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/pentagonal/
Como se puede comprobar, en esta hiperficción titulada 'Pentagonal: incluidos tú y yo', de Carlos Labbé, un recorte de prensa sirve de canalizador de diferentes recorridos narrativos, cada uno representado por una palabra distinta inserta en la enigmática noticia en cuestión. A partir de ahí, el receptor -que, recordemos, en los relatos no lineales juega un papel mucho más decisivo al poder escoger su itinerario dentro de la historia, lo que diluye el distanciamiento tan prominente que existía anteriormente entre el E y el R de una obra- puede ir trazando su camino a lo largo del relato de acuerdo con las decisiones que tome en cada momento.
Esta característica en concreto -la posibilidad de elegir el modo en que se desarrolla el proceso de recepción- sí nos parece algo nuevo y ciertamente diferente con respecto a la linealidad a la que hemos estado sujetos, ya fuera a través de un libro de texto, de una película o de una novela al uso. Como se dijo en el último chat, la no linealidad permite que se pueda acceder a un saber o a una historia determinada de una forma más asociativa, tal y como funciona nuestra mente, que permanentemente está estableciendo relaciones, formando ideas relacionadas con otros esquemas anteriores y respondiendo a nuevas interacciones entre aquello que conocemos y lo que no conocemos pero está íntimamente vinculado. Sin embargo, sin ánimo de convertirme en 'abogado del diablo', coincido con mi compañero Pepe en que la no linealidad, por muy abierta que sea la experiencia que se consigue en el usuario, sigue adoleciendo del problema ideológico de la autoría, es decir, que detrás de todo el artificio siempre habrá una mente pensante que mueva los hilos del relato no lineal para hacer que éste funcione. Y esa, leve o no, presencia del autor nos hace dudar de si la no linealidad no será una suerte de collar distinto para el mismo perro de siempre, el que suelta en un momento dado el dueño y propietario, que lo educa o amaestra a la conveniencia de su forma de pensar.
Cuando leo un relato como el que he adjuntado al comienzo de este mensaje, tengo la sensación de que, aunque pueda describir mi propia ruta, estoy navegando en un océano preestablecido, por tanto mi interpretación de los hechos no puede ser enteramente mía, siempre hay detrás una construcción que ha sido levantada por 'otro'.
No quiero demonizar con esta reflexión algunas de las esencias de la no linealidad, pero, desde mi punto de vista, es conveniente pensar en si la ruptura con la linealidad verdaderamente se asienta en una ideología distinta, favorecedora de múltiples perspectivas y formas de entender la realidad o la ficción, o si, en cambio, procede siempre y en último lugar de la ideología particular de la mente creadora del relato.
En definitiva, lo revolucionario, en este caso, sería que el receptor pudiese sumar su ideología, su ideario, su pensamiento, a la estructura no lineal de un relato y no tanto el hecho de que pueda seleccionar entre una panoplia de opciones fijadas de antemano. Después de todo, la tecnología ya permite, desde hace tiempo, que podamos ejercer de emirecs.
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jueves, 28 de abril de 2011
Incendies
Aunque no pude asistir al último chat de la asignatura, tras leer la transcripción me ha surgido la idea de comentar un poco la película 'Incendies'. Después de que nos la recomendara el profesor Aparici hace cosa de un mes, un viernes decidí verla y la verdad es que no me dejó indiferente. En resumidas cuentas, es la historia de una mujer que ha ocultado sus vicencias a sus hijos hasta llegarle el momento de la muerte. A partir de ahí, sus dos hijos gemelos, chica y chico, se ven obligados a aceptar, con más reticencias el último que la primera, los deseos que la madre dejó en el testamento: viajar hasta Oriente Próximo para encontrar al padre que ellos creían muerto y a su 'otro' hermano de quien nada sabían.
Sin meterme más en arena, y para no estropear el desarrollo de la historia a quienes me lean, lo original de esta película es el modo en que aborda el despliegue de la trama. En lugar del clásico relato lineal, la película intercala dos perspectivas: una perspectiva flash-back en la que se cuenta la historia anterior de la madre y la perspectiva que se puede considerar temporalmente 'presente' o 'actual' en la que intervienen sus hijos y un par de notarios en la búsqueda de esos familiares enigmáticos. De esa forma, se entremezcla presente y pasado dando como resultado un storytelling peculiar que, pese a no ser innovador (hay muchos ejemplos de películas no lineales y con historias interconectadas como Babel de Iñárritu), sí que rompe con el esquema habitual con el que nos enfrentamos normalmente a una narración audiovisual.
Personalmente, estoy de acuerdo con lo que dijo el profesor Aparici acerca de la omisión del culebrón que subyace bajo la película. De hecho, la estrategia narrativa empleada por el director, Denis Villeneuve, hace que el espectador esté más atento y expectante ante las sucesivas raciones de historia que van diseminando una y otra perspectiva que a la profunda crueldad de la vida de Nawal. Es decir, que la película va causando un mayor interés por el cómo está contada y no tanto por lo que cuenta. Pero, sobre todo, el gran regalo de esta película es que logra que los ojos estén puestos en varios dramas humanos, y no sólo en uno, lo que deja una sensación de haber adquirido un enfoque mucho más globalizador que el que surgiría de una película excesivamente centrada en un personaje.
Para mí, el gran acierto de 'Incendies' es que refleja, gracias a esa no linealidad o, si se prefiere, linealidad fragmentada, las diversas caras de una historia de amor y odio de una forma más integradora. Al fin y al cabo, el cine, como cualquier otro relato, puede ayudarnos a ver una realidad o una ficción más allá del prisma impositivo de un determinado personaje y a identificar otros sentimientos, consecuencias e implicaciones que salpican a otros componentes de la historia.
En definitiva, planteamientos como 'Incendies' rompen con el encorsetamiento al que estamos acostumbrados a la hora de afrontar una historia, pero, cuidado, seguimos hablando de la construcción particular de un director o del autor de la novela en que se basa este título. Aunque entren en juego más perspectivas, todas parten de la misma fuente emisora de significados. Por tanto, habría que preguntarse hasta qué punto este enfoque no lineal supone una ruptura.
Dejo por último un tráiler de la película. Espero que os guste tanto como a mí.
Sin meterme más en arena, y para no estropear el desarrollo de la historia a quienes me lean, lo original de esta película es el modo en que aborda el despliegue de la trama. En lugar del clásico relato lineal, la película intercala dos perspectivas: una perspectiva flash-back en la que se cuenta la historia anterior de la madre y la perspectiva que se puede considerar temporalmente 'presente' o 'actual' en la que intervienen sus hijos y un par de notarios en la búsqueda de esos familiares enigmáticos. De esa forma, se entremezcla presente y pasado dando como resultado un storytelling peculiar que, pese a no ser innovador (hay muchos ejemplos de películas no lineales y con historias interconectadas como Babel de Iñárritu), sí que rompe con el esquema habitual con el que nos enfrentamos normalmente a una narración audiovisual.
Personalmente, estoy de acuerdo con lo que dijo el profesor Aparici acerca de la omisión del culebrón que subyace bajo la película. De hecho, la estrategia narrativa empleada por el director, Denis Villeneuve, hace que el espectador esté más atento y expectante ante las sucesivas raciones de historia que van diseminando una y otra perspectiva que a la profunda crueldad de la vida de Nawal. Es decir, que la película va causando un mayor interés por el cómo está contada y no tanto por lo que cuenta. Pero, sobre todo, el gran regalo de esta película es que logra que los ojos estén puestos en varios dramas humanos, y no sólo en uno, lo que deja una sensación de haber adquirido un enfoque mucho más globalizador que el que surgiría de una película excesivamente centrada en un personaje.
Para mí, el gran acierto de 'Incendies' es que refleja, gracias a esa no linealidad o, si se prefiere, linealidad fragmentada, las diversas caras de una historia de amor y odio de una forma más integradora. Al fin y al cabo, el cine, como cualquier otro relato, puede ayudarnos a ver una realidad o una ficción más allá del prisma impositivo de un determinado personaje y a identificar otros sentimientos, consecuencias e implicaciones que salpican a otros componentes de la historia.
En definitiva, planteamientos como 'Incendies' rompen con el encorsetamiento al que estamos acostumbrados a la hora de afrontar una historia, pero, cuidado, seguimos hablando de la construcción particular de un director o del autor de la novela en que se basa este título. Aunque entren en juego más perspectivas, todas parten de la misma fuente emisora de significados. Por tanto, habría que preguntarse hasta qué punto este enfoque no lineal supone una ruptura.
Dejo por último un tráiler de la película. Espero que os guste tanto como a mí.
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sábado, 23 de abril de 2011
El sujeto en la pantalla
Durante estas vacaciones he tenido la oportunidad de empezar a leer 'El sujeto en la pantalla', de Arlindo Machado, una de las lecturas obligatorias de la asignatura de Narrativa Digital. Aunque sólo llevo cuatro capítulos, la impresión que me está dejando es que, a menudo, por una falta de alfabetización audiovisual, muchas veces no somos capaces de darnos cuenta de otros puntos interesantes que encierran las películas. Me estoy refiriendo, por ejemplo, al tratamiento de la 'mirada' de la cámara. Como bien dice Machado, dentro de las películas "hay otra mirada: una mirada que está presente [...] pero que no necesariamente se confunde con las miradas que los personajes se dirigen unos a otros. Localizar esa mirada es difícil, ya que, como en la mayoría de las películas, permanece invisible".
Normalmente el público permanece atento a la trama de la película que está viendo, pero no a elementos coyunturales como el que plantea el autor y que, sin duda, llevan a entender un poco mejor la fontanería que se esconde detrás de la gran pantalla. Resulta esencial hacerse preguntas como: ¿Es el punto de vista de la cámara un personaje más, un testigo de los hechos que se suceden durante la película? ¿Hasta qué punto el espectador se puede reconocer en el punto de vista que adquiere la cámara? ¿Con qué intención el director hace uso de una u otra técnica?
Por otra parte, me parece muy acertado el juego de contraste que propone Arlindo Machado entre la literatura y el cine para ilustrar las peculiaridades que ofrece la narrativa del séptimo arte. Entre otras características, me gustaría destacar la ubicuidad del ojo enunciador, es decir, de la cámara que registra las diferentes escenas de la películas para poder captar todo lo que se proponga el director (que se asemejaría a la libertad que tiene el narrador omnisciente en las novelas).
Volviendo otra vez al problema de la 'mirada' de la cámara, el autor cita varios ejemplos cinematográficos en los que se puede apreciar cómo el cine ha intentado adoptar fórmulas literarias como la de narrar una historia desde el punto de vista de un personaje. Enlazo, a continuación, algunas de estas muestras:
En mi opinión, aunque el cine haya intentado implicar de alguna manera al espectador en la historia, por ejemplo como ocurre en La dama del lago a través de la perspectiva en primera persona, es difícil que pueda llegar a los niveles de identificación que consiguen otros medios como los videojuegos o la misma literatura donde, como dice Machado, "el yo narrador sólo es un accidente gramatical y no provoca ningún efecto de extrañeza". Incluso intentando, tal y como sucede en el ejemplo antes citado, que el espectador vea la película a través de los ojos de un determinado personaje, la cámara siempre se convierte en un enemigo caprichoso que delata que el espectador está fuera de la acción. Como recuerda Machado, el simple hecho de ocultar el rostro del personaje central de La dama del lago hace que el público pase a interesarse más por descubrir quién está detrás de esa mirada en primera persona, que por 'meterse en su pellejo' y participar desde su punto de vista en la historia.
Esto me ha llevado a pensar que quizás los videojuegos, en comparación con el cine, tienen un arma más para lograr una plena inmersión en la historia: la interactividad. Efectivamente, y si bien 'bebe' de fuentes cinematográficas (no hay más que ver los juegos shooters en primera persona), el mundo de los videojuegos goza a su favor de las posibilidades de participación que, por medio de un teclado, de un ratón o de cualquier otro artefacto, se abren para el usuario, lo que, en cierta manera, incrementa el papel que éste juega dentro de la trama. Por ello, el artificio de la perspectiva queda en un segundo plano y el videojuego logra mayores dosis de 'realidad' en comparación con el cine. Hasta ahora, la evolución del séptimo arte ha abogado más por enfatizar lo visual como recurso para la inmersión (en nuestros días con la moda de las tres dimensiones) que por explorar el terreno de la interactividad dejando que el público intervenga en el desarrollo de la historia. ¿Veremos algún día que el cine emule a los videojuegos? ¿No se han transformado ya en una industria más potente que el cine?
Normalmente el público permanece atento a la trama de la película que está viendo, pero no a elementos coyunturales como el que plantea el autor y que, sin duda, llevan a entender un poco mejor la fontanería que se esconde detrás de la gran pantalla. Resulta esencial hacerse preguntas como: ¿Es el punto de vista de la cámara un personaje más, un testigo de los hechos que se suceden durante la película? ¿Hasta qué punto el espectador se puede reconocer en el punto de vista que adquiere la cámara? ¿Con qué intención el director hace uso de una u otra técnica?
Por otra parte, me parece muy acertado el juego de contraste que propone Arlindo Machado entre la literatura y el cine para ilustrar las peculiaridades que ofrece la narrativa del séptimo arte. Entre otras características, me gustaría destacar la ubicuidad del ojo enunciador, es decir, de la cámara que registra las diferentes escenas de la películas para poder captar todo lo que se proponga el director (que se asemejaría a la libertad que tiene el narrador omnisciente en las novelas).
Volviendo otra vez al problema de la 'mirada' de la cámara, el autor cita varios ejemplos cinematográficos en los que se puede apreciar cómo el cine ha intentado adoptar fórmulas literarias como la de narrar una historia desde el punto de vista de un personaje. Enlazo, a continuación, algunas de estas muestras:
En mi opinión, aunque el cine haya intentado implicar de alguna manera al espectador en la historia, por ejemplo como ocurre en La dama del lago a través de la perspectiva en primera persona, es difícil que pueda llegar a los niveles de identificación que consiguen otros medios como los videojuegos o la misma literatura donde, como dice Machado, "el yo narrador sólo es un accidente gramatical y no provoca ningún efecto de extrañeza". Incluso intentando, tal y como sucede en el ejemplo antes citado, que el espectador vea la película a través de los ojos de un determinado personaje, la cámara siempre se convierte en un enemigo caprichoso que delata que el espectador está fuera de la acción. Como recuerda Machado, el simple hecho de ocultar el rostro del personaje central de La dama del lago hace que el público pase a interesarse más por descubrir quién está detrás de esa mirada en primera persona, que por 'meterse en su pellejo' y participar desde su punto de vista en la historia.
Esto me ha llevado a pensar que quizás los videojuegos, en comparación con el cine, tienen un arma más para lograr una plena inmersión en la historia: la interactividad. Efectivamente, y si bien 'bebe' de fuentes cinematográficas (no hay más que ver los juegos shooters en primera persona), el mundo de los videojuegos goza a su favor de las posibilidades de participación que, por medio de un teclado, de un ratón o de cualquier otro artefacto, se abren para el usuario, lo que, en cierta manera, incrementa el papel que éste juega dentro de la trama. Por ello, el artificio de la perspectiva queda en un segundo plano y el videojuego logra mayores dosis de 'realidad' en comparación con el cine. Hasta ahora, la evolución del séptimo arte ha abogado más por enfatizar lo visual como recurso para la inmersión (en nuestros días con la moda de las tres dimensiones) que por explorar el terreno de la interactividad dejando que el público intervenga en el desarrollo de la historia. ¿Veremos algún día que el cine emule a los videojuegos? ¿No se han transformado ya en una industria más potente que el cine?
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jueves, 7 de abril de 2011
La imperfección de Cuentosinteractivos.org
Quería traer a colación del último chat un sitio web donde se aprecia claramente que estamos en los albores de lo que sería el lenguaje de internet. Como ya se dijo el otro día, hasta ahora internet ha heredado la receta narrativa de otros medios que convergen en él y, en especial, del texto escrito. A pesar de que vivimos en una era multimedia, lo cierto es que aún se pueden ver proyectos que siguen confiando casi enteramente en el poder lineal de la palabra para estructurar sus narrativos. Cuentosinteractivos.org es un ejemplo de ello.
http://www.cuentosinteractivos.org/
Si bien es cierto que el proyecto se dirige a niños y niñas muy pequeños (de 3 a 8 años), lo que me ha sorprendido de este recurso institucional, avalado por el Ministerio de Industria, es que trate la interactividad con tanta limitación. He curioseado en dos de los cuentos interactivos disponibles y la única participación que se propone es la de cumplir la tarea encomendada por el narrador de cada cuento. La interactividad se reduce a seguir los pasos marcados por el emisor sin que, en ningún momento, los niños puedan interactuar de una forma creativa con la plataforma. ¿Tan difícil hubiera sido incorporar al relato una sección donde pudieran dibujar o escribir un pequeño texto que tuviera sentido dentro de la trama de cada cuento? Evidentemente, nos encontramos ante una interactividad 1 que viene a situar al receptor en una posición pasiva, restringida a cumplir lo que quiere el emisor para seguir avanzando en el relato. Aparte de esto, la otra gran posibilidad interactiva es enviar el cuento a un amigo tras rellenar un formulario. Mala creatividad fomentamos si a las edades 'esponja' les regalamos este tipo de discursos. Por otra parte, en cuanto al resto de elementos fundamentales en los escenarios virtuales, la web carece de sistema de ayuda (lo que hubiera sido deseable tanto para los niños como para sus padres, que tienen la función de introducirles en el mundo digital), la navegación dentro de los cuentos es lineal (otro aspecto que nos habla claramente del marcado olor a libro que desprenden estos documentos interactivos), y, lo que me parece más grave, este sitio financiado por las arcas públicas omite varias recomendaciones de accesibilidad, por lo que los niños con algún tipo de discapacidad no podrán acceder de manera igualitaria a un recurso pagado por todos. Entre otras cosas, no hay texto alternativo para las imágenes, por lo que los niños invidentes no podrán contextualizar los cuentos de la manera que hubiera sido pertinente. Por lo demás, en cuanto a los aspectos positivos, es evidente que el interfaz es muy diáfano y fácil de manejar dada la escasa cantidad de opciones que se ofrecen al destinatario y que la usabilidad, a pesar de no contar con ayuda extra, es bastante adecuada para la franja de edad a la que se dirige. Pero una cosa. ¿Qué decimos sobre la utilidad? Bien, teniendo en cuenta que estamos en el mundo 2.0, diría que la web podría haber sido mucho más útil y que, si bien cumple su primer objetivo de entretener a una audiencia inexperta en el uso de TIC, podría haber introducido a los niños de una forma más enriquecedora y participativa en lo que se supone que será una de las herramientas básicas para su futuro. En definitiva, otra ocasión perdida ante la que debemos reaccionar.
http://www.cuentosinteractivos.org/
Si bien es cierto que el proyecto se dirige a niños y niñas muy pequeños (de 3 a 8 años), lo que me ha sorprendido de este recurso institucional, avalado por el Ministerio de Industria, es que trate la interactividad con tanta limitación. He curioseado en dos de los cuentos interactivos disponibles y la única participación que se propone es la de cumplir la tarea encomendada por el narrador de cada cuento. La interactividad se reduce a seguir los pasos marcados por el emisor sin que, en ningún momento, los niños puedan interactuar de una forma creativa con la plataforma. ¿Tan difícil hubiera sido incorporar al relato una sección donde pudieran dibujar o escribir un pequeño texto que tuviera sentido dentro de la trama de cada cuento? Evidentemente, nos encontramos ante una interactividad 1 que viene a situar al receptor en una posición pasiva, restringida a cumplir lo que quiere el emisor para seguir avanzando en el relato. Aparte de esto, la otra gran posibilidad interactiva es enviar el cuento a un amigo tras rellenar un formulario. Mala creatividad fomentamos si a las edades 'esponja' les regalamos este tipo de discursos. Por otra parte, en cuanto al resto de elementos fundamentales en los escenarios virtuales, la web carece de sistema de ayuda (lo que hubiera sido deseable tanto para los niños como para sus padres, que tienen la función de introducirles en el mundo digital), la navegación dentro de los cuentos es lineal (otro aspecto que nos habla claramente del marcado olor a libro que desprenden estos documentos interactivos), y, lo que me parece más grave, este sitio financiado por las arcas públicas omite varias recomendaciones de accesibilidad, por lo que los niños con algún tipo de discapacidad no podrán acceder de manera igualitaria a un recurso pagado por todos. Entre otras cosas, no hay texto alternativo para las imágenes, por lo que los niños invidentes no podrán contextualizar los cuentos de la manera que hubiera sido pertinente. Por lo demás, en cuanto a los aspectos positivos, es evidente que el interfaz es muy diáfano y fácil de manejar dada la escasa cantidad de opciones que se ofrecen al destinatario y que la usabilidad, a pesar de no contar con ayuda extra, es bastante adecuada para la franja de edad a la que se dirige. Pero una cosa. ¿Qué decimos sobre la utilidad? Bien, teniendo en cuenta que estamos en el mundo 2.0, diría que la web podría haber sido mucho más útil y que, si bien cumple su primer objetivo de entretener a una audiencia inexperta en el uso de TIC, podría haber introducido a los niños de una forma más enriquecedora y participativa en lo que se supone que será una de las herramientas básicas para su futuro. En definitiva, otra ocasión perdida ante la que debemos reaccionar.
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